Son esos momentos lentos... sabes que no es el tiempo de
siempre, todo desacelera y pasa tan cuidadosamente que parece no pasar nada. Lo
que antes estallaba ahora se disuelve... lento, en su momento. Olas de arena.
Y giran envueltos los caminos conocidos y los incendios que
nos encontraron dentro. Cada pared y cada vértigo hecho ya viento, alrededor de
esta idea que es como un disparo. Y la bala encuentra la mañana... si sobrevive
a la noche, pensé, será una certeza.
Certezas que no sabes mirar a la cara.
Y mírala burlándose de tu mirada. Esparciendo la mancha por
dentro. Mírala, y agárrala. Es tu certeza. Pero recuerda, que tus rodillas no
son pies, grábatelo.
...mis rodillas no son pies -se repetía- mis rodillas no son
pies...
