Quiero mirarte
cuando no seamos nosotros. Quiero mirarte mirando, haciendo. Creando. Verte en
ti, tú y el papel, tú y los cubiertos. Tú y la cosa más sencilla que te
devuelve a tu estado natural, al gesto innato, a lo aprendido antes que yo y
que todo esto. Verte sin “nosotros” mirarte ahí, en el balcón del final, en la
ausencia. Las pasiones más fuertes se agarran a las cuerdas más frágiles, y es
ahí donde quiero mirarte. Desde el miedo punzante, Sin mí sin mí sin mí. A TI y a tu verdadero
nombre. Si pudiera decirlo... si pudiera saberlo:
