jueves, 8 de diciembre de 2011

5



Quizá todo esto sea un gesto egoísta (un gesto enorme, eso sí. Y hasta bonito.) para encontrarme, a trozos, reflejada en ti. Un movimiento lento para volverte proyección de mi regreso.
El intento de escupir el granizo y ese olor a madera vieja, de romper las pocas baldosas que me dejó para caminar ahí: en el límite de mí. (mi hilo de suelo) Puede que solo sea una manera de no usar mi nombre como responsable del derribo. A golpes, golpes lentos. (mi hilo de suelo, quebrándose) Porque puede que no me importe nada más que salir, y sabes lo que es. Conoces este sabor, y lo hueles a veces… cuando vuelve.

Quizá sea egoísmo, o ineptitud. O tonterías, muchas y muy juntas. Pero no se distingue estando en medio. Se necesita sensatez. La sensatez que solo te dan las cosas que ya han pasado. Cuando queda ya todo por detrás y puedes mirarlo, como una pequeña representación de lo absurdo. Ajena y leve.
(muy leve)

1 comentario: